DEAN FUNES-ENTREVISTA A LA INTENDENTE ANDREA NIEVAS, EN UN STREAMING LOCAL.
Deán Funes e Ischilín: Entre el bache urbano, el centralismo y un tablero electoral minado
El análisis de la gestión ante el espejo de la infraestructura vial, la irrupción de Mabel Godoy y la contundente definición de un liderazgo que no delega.
El pulso político de nuestra región volvió a encontrar su caja de resonancia en el living de Mirada Política de Mira el Norte. La realidad vial, las ambiciones electorales por la banca departamental y los desafíos estructurales de Deán Funes atraviesan un momento de tensiones cruzadas que ya no se pueden disimular bajo la alfombra de la transición vecinalista. La comunidad debate hoy su presente entre el deterioro visible de sus calles.
En el centro de la escena se ubica la labor de la intendencia. Afrontando el desafío de liderar los destinos de la cabecera departamental, la administración hoy choca de frente con un reclamo vecinal histórico que ruge en cada barrio: las calles rotas. Transitabilidad, baches crónicos y la falta de soluciones rápidas son el síntoma urbano de una demanda comunitaria que espera respuestas definitivas del Ejecutivo municipal. Ante este escenario, las miradas suelen apuntar directo a los secretarios del gabinete como fusibles obligados a demostrar calle y agilidad operativa. Sin embargo, el análisis del programa arrojó una luz cruda sobre el funcionamiento interno del palacio municipal con una confesión contundente: "Yo soy muy personalista y no delego nada".Aun que tendria que hacerlo.
Esta declaración de principios define un estilo de gestión centralizado que explica muchas cosas. Por un lado, ratifica la voluntad de asumir la centralidad absoluta de las decisiones con miras a una futura candidatura a intendente, buscando consolidar una marca propia de autoridad. Por el otro, deja en una posición incómoda al gabinete de secretarios: si la cabeza del Ejecutivo no delega, los funcionarios quedan reducidos a meros ejecutores de órdenes, limitando su capacidad de reacción rápida ante crisis cotidianas ,a su vez aclaro que no habrá ningun cambio en su gabinete actual.
Mientras Deán Funes procesa este modelo de conducción concentrada, el mapa regional sumó una jugadora dispuesta a patear el tablero de Hacemos Unidos por Córdoba. Mabel Godoy, actual intendenta de Quilino, sacudió el plano departamental al anticipar públicamente sus aspiraciones de quedarse con la candidatura a legisladora por Ischilín. Al afirmar que la decisión final recaerá sobre el gobernador Martín Llaryora y que el armado debe garantizar el triunfo, Godoy desafía de lleno la hegemonía y los intentos de reelección del actual legislador Raúl "Tito" Figueroa. Con reuniones que ya trascienden Quilino para meterse en los propios hogares de Deán Funes, su postulación instala una cuña competitiva en el histórico liderazgo tradicional de la región.
En medio de estas disputas de poder, aparece en el horizonte un hito que trasciende cualquier interna: la histórica Edición 70 del "Padre de Festivales". En tiempos difíciles, siempre surgen voces que intentan plantear una falsa dicotomía entre arreglar un bache o encender las luces del anfiteatro. Caer en ese error es no entender la matriz productiva del norte cordobés. El festival no es un gasto ni una pérdida; es una inversión cultural. Cada peso que se inyecta en esas noches se multiplica en el comercio local, la hotelería, los gastronómicos y los emprendedores locales. Cuidarlo de cara a sus 70 años es una obligación que exige grandeza y, sobre todo, capacidad de articulación.
Deán Funes y el departamento Ischilín no pueden quedar entrampados en internas de cúpula mientras las urgencias cotidianas de los ciudadanos continúan postergadas. La carrera hacia las candidaturas ya largó y promete ser de alta intensidad. El verdadero desafío de la dirigencia local —tanto de quien gestiona bajo un modelo personalista como de quienes caminan el departamento buscando votos— será demostrar equilibrio. El éxito no se medirá solo por el control absoluto del poder palaciego, sino por la capacidad de demostrar que ese centralismo es capaz de tapar los baches de la calle y, al mismo tiempo, potenciar el orgullo y la economía de nuestra gente.
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